Edición de 2016

 

II Foro de la Cultura - Identidades, en la fronteraMás de 70 ponentes procedentes de once países diferentes reflexionaron en tres intensas jornadas sobre los retos a los que se enfrenta la sociedad del siglo XXI

 

Asistimos al nacimiento de nuevas identidades que dibujan tramas culturales y sociales, hasta ahora desconocidas. Surgen en las fronteras, pero se extienden como una mancha de aceite. Por miedo y desconocimiento se levantan muros, no sólo exteriores, también psicológicos y mentales. Sin embargo, lo fronterizo es un territorio de creación y la globalización implica la intensificación de los vínculos e interconexiones, donde la fuerza del impacto no depende de su cercanía y distancia.

Inmersos en esta era mutante y heterogénea, necesitamos reflexiones colectivas sobre las estrategias a tomar para sugerir un mundo a partir de la recíproca dependencia de las personas que la habitan y huir de verdades sacralizadas. Entender las relaciones sociales como motor de transformación comunitaria. Pensar es comprender que vivimos en la inestabilidad,  así como que algunos colectivos se encuentran más expuestos que otros a desmoronarse, por lo que precisamos tejer alianzas.

El II Foro de la Cultura quiso reflexionar  sobre estas  nuevas realidades a las que asistimos con la mundialización de la cultura y que plantean un debate en distintos escenarios, como problema ético, educativo, político, artístico y sociocultural. Pero también abordarlo como una nueva oportunidad para reducir las desigualdades.

En esta edición, a través de diálogos, ponencias y encuentros multidisciplinares, pensadores, educadores, creadores artísticos y escritores, así como científicos, arquitectos y gestores culturales, analizaron cómo la educación es un requisito imprescindible para tener cabida y participar en el mundo o quedar fuera. Se preguntaron por qué, cuando afloran las identidades culturales, nacionales, religiosas, sexuales y lingüísticas, en la sociedad occidental algunas culturas y comportamientos son vistas con connotaciones más negativas que otras.

El intercambio de opiniones dio luz a la ciudad como espacio compartido de creación y se reflexionó sobre las nuevas gobernanzas, porque una sociedad de bienestar se afianza si todos sus miembros sienten que forman parte de la misma y no excluidos de la inercia mayoritaria. Se pusieron en valor las nuevas formas de convivencia y creación cultural. El arte como herramienta para afianzar la identidad y cómo a través del trabajo colaborativo surgen proyectos comunes, que llevan el sello de lo colectivo. El II Foro de la Cultura reconoció el trabajo de estos colectivos, al otorgar un Premio a la Innovación Cultural, que nació en la primera edición, para estimular aquellas prácticas culturales que indagan en modelos innovadores de gestión, acción e intervención social.

De nuevo, en Burgos, durante tres intensas jornadas (del 4 al 6 de noviembre de 2016), el II Foro de la Cultura confió en entretejer ideas e iniciativas que iluminen propuestas éticas orientadas a una convivencia democrática según intereses compartidos, para entender que la relación entre identidades y ciudadanía debe ser asumida desde unos esquemas comprensivos pluralistas e inclusivos.