Inger Enkvist: «La fuerte apuesta por la tecnología en los modelos educativos de los países del bienestar generó la falsa creencia de que el esfuerzo no era necesario»

 

La presencia de las nuevas tecnologías en el aula ha sido el tema de debate elegido para abrir las actividades programadas hoy domingo en última jornada del III Foro de la Cultura en Burgos. El profesor David Cuartielles, responsable del diseño de Arduino, y la pedagoga sueca y catedrática de Literatura Española y Latinoamericana Inger Enkvist han abordado algunos de los grandes retos que enfrenta la creciente robotización de la educación. El encuentro ha llevado por título La primera lección del futuro, la robotización en la educación y ha estado moderado por el profesor Joaquín García, doctor en Didáctica de las Ciencias Sociales.

El sistema educativo, ha avanzado Cuartielles al inicio de su intervención, se ha concebido sobre «bases docentes y sistemas de evaluación a los que la tecnología ha venido a decir que van muy despacio si quieren hacer frente a los desafíos actuales. La tecnología —ha comentado— es un vehículo que debe facilitar el acceso al conocimiento. No todas las tecnologías van a ser útiles. Como educadores, tendremos que discernir cuál será o no eficaz en cada proceso». Enkvist ha sido especialmente crítica con los resultados logrados en su país, Suecia, tras años de presencia de ordenadores y dispositivos electrónicos en los colegios. La pedagoga ha denunciado que, frente a los argumentos en favor de este modelo (como su adaptación a las necesidades del mundo laboral), la realidad es que el esfuerzo y la autodisciplina están en riesgo: «La fuerte apuesta por la tecnología en los modelos educativos de los países del bienestar ha dado la falsa creencia de que el esfuerzo no era necesario». «Es un error», ha afirmado con rotundidad. «El mundo —ha reclamado— también necesita personas formadas en matemáticas, sin problemas de comprensión lectora, que puedan trabajar sobre la concentración y la autodisciplina», cualidades —ha resaltado— que no son naturales en nosotros como especie.

Cuartielles ha ironizado sobre la incongruencia que supone educar sin tecnologías en un mundo donde la digitalización ha entrado de lleno en nuestra vida cotidiana: «El conocimiento debe mutar en función de las necesidades de cada momento. El pensamiento no puede ser estanco. ¿Estamos investigando lo suficiente para hacer esta migración?», se ha preguntado. «Tenemos que hacer muchos cambios en las estructuras, en el modo en que agrupamos a los alumnos, en el nivel de exigencia que les pedimos, pero  la tragedia es que muchos de los jóvenes no entienden siquiera un periódico, ¿cómo podemos hacer de ellos personas críticas?», ha cuestionado Enkvist. Para la pedagoga, la verdadera cuestión es «si las tecnologías resuelven los problemas o los añaden». Ambos, sin embargo, han recalado en un espacio de reflexión común: el sistema educativo necesita integrar las metas que consensue la sociedad con la exigencia.

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