La segunda jornada de la octava edición del Foro de la Cultura comenzaba hoy en el Salón de los Espejos del Teatro Calderón. Bajo el nombre «Convivimos con la IA», la mañana ha iniciado a las 10:00 horas con un encuentro protagonizado por Antonio Guzmán, director de radio Discovery en Telefónica Innovación Digital.
«El miedo no es bueno. Lo que hay que tener es prevención», comenzaba afirmando Guzmán en referencia a la inteligencia artificial, que asegura que está en un momento «clave»: «Todavía no estamos en una película de ciencia ficción. La IA no tiene consciencia. Estamos lejos de ese primer nivel de sofisticación, pero tenemos sistemas capaces de identificar patrones y definir acciones».
«Informa, que algo queda», reunía, a las 11:00 horas en el teatro, a Xavi Puig, humorista, guionista y cofundador del diario satírico El Mundo Today; Eduardo Sáenz de Cabezón, matemático, docente y divulgador científico; y Nacho Carretero, periodista, escritor, reportero y productor, han abordado lo que supone la desinformación en la sociedad.
«La visión que tenemos de la realidad se distorsiona a través de cualquier medio, tanto tradicionales como redes sociales. Nosotros tenemos un papel activo, debemos separar qué parte de la realidad que nos ofrece el móvil nos creemos», ha explicado Eduardo Sáenz de Cabezón. «Las redes sociales se han convertido en una cosa absolutamente adictiva donde el cerebro llega a un estado de adormecimiento», ha agregado Xavi Puig.
Los ponentes han dialogado también sobre el algoritmo como modificador de verdad: «Accedemos a la realidad de forma diferente. Hay algoritmos que distorsionan la realidad, nos hacen meternos en burbujas mostrándonos lo que nos gusta», ha afirmado Eduardo. Xavi, por su parte, ha expresado que «el algoritmo genera que te atrofies, te facilita todo. Si nos volvemos cómodos y tenemos algoritmos que nos dicen qué tenemos que ver y ya ni siquiera nos molestamos en buscar, estamos perdiendo una cosa muy importante que es el descubrir».
«Hay sobreinformación, estamos demasiado informados y tenemos la percepción deformada», ha asegurado Nacho Carretero referenciando la fatiga informativa. «Estamos a merced de la tecnología, la gente muchas veces no distingue la ficción de la mentira», ha alegado Xavi Puig, agregando que «cuando te mienten muchas veces, caes en esa fatiga informativa, en no querer informarte. Hemos llegado a la degradación del activismo».
El coloquio ha concluido con el argumento por parte de Nacho Carretero de que «la desinformación cala en la sociedad y hace que esa información provoque miedo. Tiene consecuencias graves». Eduardo Sáenz ha intervenido también para recordar que «hay que chequear la información que coincide con lo que pensamos. La otra ya la chequeamos a diario».
A las 13:00 horas la jornada matutina se cerraba con «True crime: ¿Dónde está el límite?». Dicha actividad ha contado con la participación de Paz Velasco, jurista, criminóloga, escritora y divulgadora; y Patricia Ramírez, defensora del respeto hacia la dignidad y el honor de las víctimas.
Las invitadas han afirmado sentir miedo: «Claro que todos vivimos con miedo. Yo tengo miedo a lo que no puedo controlar. A lo que no está en mis manos y puede herirme a mí o a las personas que quiero», ha admitido Paz Velasco. Patricia Ramírez también ha asegurado tener miedos: «Tengo miedo a salir a una cafetería, a reírme… y que la gente me señale porque no tengo derecho. Porque a las víctimas nos han desprovisto de poder reírnos o estar tranquilas, como si la pena no la lleváramos dentro».
La conferencia ha abordado el true crime y la mezcla entre realidad y ficción. Patricia Ramírez ha expuesto que «lo que se vende bajo el nombre de true crime debería atender a la realidad de los hechos y del crimen. Ponerse en el lugar de la víctima genera dolor y no interesa, y muchas veces se pone mayor peso en el asesino e incluso se romantiza. Lo que se vende ahora mismo no son crímenes reales, sacan lo que vende y entretiene». Paz Velasco ha agregado que «la curiosidad es una de las razones por las que consumimos true crime. Pero a veces se sobrepasan unos límites que vulneran derechos».
«Hay buenos true crime, que consiguen cambios en la sociedad. Un mal true crime genera amarillismo, cuenta detalles que no son necesarios y alimenta el morbo. En muchos true crime se ve una falta de empatía», ha explicado Paz Velasco. «El nombre de la víctima aparece mucho en el título del true crime, pero luego se la trata de esa chica, esa mujer… Se vende un producto que en su momento hizo mucho daño para sacar dinero», ha apuntado Patricia Ramírez.
Ambas invitadas han coincidido: «Hay que decidir qué es correcto y qué no lo es. Y el filtro somos nosotros mismos», ha declarado Patricia Ramírez, mientras que Paz Velasco ha expuesto que «nuestra ética y nuestra moral es la que rige lo que consumimos. Los límites nos los ponemos nosotros».